Bodegas Toro Albala

Bodegas Toro Albala
A partir de entonces, aunque con métodos rudimentarios, se comercializó la producción desde la propia taberna familiar. En 1922, José Mª Toro Albalá restaura y sienta sus reales en la antigua central eléctrica de Aguilar, trasladando la bodega a las instalaciones (14.000 m2) con abundantes subterráneos, ideales para la crianza y conservación de los vinos, de ahí el nombre de Eléctrico de algunos de sus caldos. La producción depende en un 30% del viñedo propio y un 80% de los que se compran en exclusividad. Hay una capacidad de elaboración de 1.000.000 de litros y se cuenta con un parque de 6.000 botas. La producción media es de 300.000 botellas. La exportación ocupa el 35%. A pesar de la antigüedad de estas bodegas, el despegue en el resto de España ha tardado en producirse. Han tenido que pasar más de 100 años hasta que Antonio Sánchez Romero, sin olvidar las normas legadas por sus antepasados y adoptando técnicas novedosas ha situado sus vinos en un segmento medio-alto y ha obtenido el reconocimiento de su genuino hacer.